¿Optimizas tu tiempo?

Nunca encontramos el tiempo para planear nuestro futuro, ¿Que queremos hacer realmente con nuestra vida? Muchas personas no se lo preguntan por el hecho que no encuentran el tiempo para llevarlo a cabo (aunque realmente esa es la excusa del miedo).

 Pero, ¿Por qué no sacrificarse un tiempo por conseguir algo que realmente deseas? El dicho de sarna con gusto no pica, lo utilizamos para justificarnos de muchas acciones, sin embargo, no lo aplicamos para lo que de verdad importa que es cultivarnos y esforzarnos en nosotros mismos, para después recoger nuestros propios resultados.

Esperamos a que todo lo que nos rodea se encuentre en óptimas condiciones para actuar. Y con esto perdemos más de media vida muchas veces, esperando a una situación óptima para cambiar de trabajo, para tener hijos, una casa, mudarse a otro país, incluso mucha gente se pasa la vida esperando el momento perfecto para poder dejar a sus parejas, y a sus 65 años se encuentran jubilados y compartiendo las 24h con esa persona con la que lleva 20 años sin tener nada en común que compartir. Todo por MIEDO a lo desconocido, una vez más.

Nos atrevemos tan poco en la vida por miedo al fracaso, que no somos conscientes de los trenes que estamos dejando pasar, los cuales, no sabes donde te van a llevar exactamente, pero si algo sabemos cierto, es que si no te mueves ni cambias nada, no vas a obtener resultados distintos, NUNCA. 

Dejamos que nuestra vida esté gobernada por las circunstancias que nos rodean. Aprendamos a ser co-creadores de nuestra realidad, de nuestra vida, de nuestros sueños. Acostumbramos a decir que los sueños sueños son, y cuando ves a una persona cumpliendo sus sueños, tendemos a pensar que es pura suerte en vez de reconocer todo su esfuerzo y sacrificio para llegar hasta donde ha llegado. Cosa que muchos de nosotros no nos hemos atrevido a hacer, por MIEDO.

Nos centramos tanto en la vida de los demás y en lo que hacen las personas de nuestro alrededor, que vamos divagando por nuestra vida. Sin cuestionarnos, sin preguntarnos, sin atrevernos a sentir, siguiendo a la marea, en definitiva, sin atreverse a coger las riendas de nuestras vidas por miedo al fracaso, un fracaso que bajo mi punto de vista ya tienes si no te atreves a arriesgar y permaneces siempre en el mismo sitio. 

Suele pasar que cuando estamos en nuestro lecho de muerte nos arrepentimos de todo el tiempo que perdimos dudando, esperando a que el universo se alinee con nuestros deseos, sin darnos cuenta que nosotros somos los que hacemos que nuestro universo se alinee con estos, porque vamos a por ellos, pues, todo con lo que nos enfocamos se expande.

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