El poder de agradecer.

Un gesto tan lleno de amor como es agradecer, y lo poco que lo empleamos.

Hoy, dedico mis letras con la esperanza de llegar a todas esas personas que sienten un vacío en el pecho, a todas las personas que se sienten remando a contra corriente, a todas las personas que ahora mismo están pasando por un momento complicado, o simplemente a todas esas personas que están tan ocupadas en su día a día, que se olvidan de agradecer por todo lo que ya son o ya tienen.

Agradecer, es un acto muy poderoso que te llena el corazón de amor. De hecho, el filósofo Lao-Tsé, dice que el agradecimiento es la memoria del corazón, y una vez lo practicas te das cuenta de que es totalmente cierto.

En esta vida, nos enseñan a centrarnos en lo que no queremos o en lo que no nos va bien, en nuestras carencias y creencias limitantes. Sin embargo, lo que funciona en la vida, lo que nos da motivación y lo que nos impulsa en nuestras vidas a seguir creciendo, es todo lo bonito que hay en ella, y es agradecernos la evolución en nosotros mismos.

Si los días no estuvieran llenos de momentos que agradecer, ¿Qué sentido tendría la vida?

Somos muy afortunados de todo lo que podemos agradecer. Una casa donde dormir o llamar hogar, la comida de cada día, agua calentita en la ducha, el oxigeno que respiramos, el sol que sale cada mañana, la naturaleza que gracias a ella es posible la vida, nuestros esfuerzos por dar lo mejor de nosotros mismos, nuestra mejor versión. Agradezcamos por cuidar nuestro cuerpo que gracias a él podemos disfrutar de esta gran experiencia que es la vida.

Agradezcamos a todas las personas que tenemos en nuestras vidas, la familia, amigos, las personas que nos dedican su tiempo o que en algún momento nos lo dedicaron, los buenos días o la sonrisa gratuita de personas desconocidas que tanto nos pueden cambiar un día. Agradezcamos a la vida por todas las conversaciones transformadoras con personas que se cruzan en nuestro camino, y por las que están por llegar.

El agradecer diariamente también nos hace volver a conectar con el presente, dejar de divagar en el pasado, y dejar de proyectar en el futuro. Muchas veces, tendemos a comparar tanto el pasado y a proyectar tanto el futuro, con lo que deseamos y merecemos, que nos olvidamos de agradecer lo único que existe, el HOY, el AHORA.

Estamos completamente desconectados del agradecimiento, y tener este gesto o ritual, como prefieras llamarlo, cada día, te aseguro que puede hacer que te vayas lleno de felicidad a dormir después de un día duro. Este simple gesto nos conecta con el amor, la gratitud y la abundancia.

Inclusive, agradezcamos todas las complicaciones de nuestra vida, pues con ellas nos traen muchas lecciones y aprendizajes, sobre todo, sobre nosotros mismos. Nos hacen crecer, evolucionar, y de que manera!

Agradezcamos cada día por ese día. A la vida por la misma vida, quizá suene incluso absurdo. Sin embargo, gracias a la vida podemos agradecer el sentir, el crecer, el emocionarnos, descubrir nuevas cosas, tener motivaciones, metas… Gracias a la vida podemos agradecer el amar, ya sea una persona o un olor, el sol entrando por tu ventana cada mañana, el ronroneo de tu gato, el mirar a los ojos a alguien…

Hay tantas cosas por las que estar agradecidos, cosas que pasan tan imperceptibles a nuestros sentidos, que he sentido recordarlo HOY.

Gracias.

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